Entra en la cafetería Mozart,una niña pequeñita,unos cuatro años,coqueta,risueña,con el pelo cortado a tazón,como aquel dibujo animado(Creo recordar que se llamaba Calimero)Cojida de la mano una señora,unos cuarenta años,posiblemente hermosa en plena juventud.Arrugada,comida por la responsabilidad de ser madre tardía.Junto a ella,un señor de adelantada edad.Extraño,de mirada distraida,de gestos uniformes,perturbado quizás por una vida dura,como demuestran sus manos agarrotadas y tensas.
El pide una copa de cerveza,ella es mas precavida,pide media caña.(Son las 11:30 de la mañana)La niña(Calimera)un zumo de naranja.
Calimera no para de cortar la conversacion,por otro lado banal,de dos viejos conocidos,que se acaban de encontrar.¿Quizá el conocía o conozca,algún miembro de la familia de ella?
Calimera hace ruido con una canica golpeándola una y otra vez contra la mesa,contra el cenicero.Se encierra en querer echar ella su zumo de naranja en el vaso de tubo,y sorprendido,lo hace con habilidad y destreza.
Canta y baila sin parar en su silla intentando llamar la atención de su mami.Hasta que ocurre lo inevitable,vuelca el vaso con el zumo de naranja encima de la mesa,y todo el zumo va a dar,como una ola al romper con la playa,en el cuerpo de su madre.Ella,con acento argentino,da un salto hacia atrás y murmulla:
-Lo veía venir.
Ni un gesto de desagrado,ni una pequeña reprimenda.
Se recoge y se limpia la situación.
Calimera deja caer un:
-No llames a la policía mama.-El y ella hacen una mueca de acepción.
Pasan 10 segundos,ordena ir al baño:
-¡Tengo pipi!-grita,usa todas sus estrategias.
Paco(El hombre con mirada distraida)Absorbe su cigarrillo en la espera,como ausente.
Vuelven del baño,Calimera juega con unos zapatos de plástico,de medio tacón,estilo Barbie,metiendo las manos en ellos y taconeando en la mesa.
-Mama quiero ponérmelos ahora-Ordena
La madre oídos sordos.
Me levanto pido la cuenta,y mientras me dispongo a abandonar la cafetería,se oye un retintín impertinente:
-Mami,mami,mami,mami...-¡Calimera al ataque!
Cierro la puerta de entrada y pienso:
La madre,la argentina¿Desborda paciencia o vulnerabilidad?
No se que contestarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario