Además me voy a chivar a mis padres.
Tengo que empezar el micro-relato, con esta mierda de frase.
¡Joder! Creo que hacen trampas.
Aparto el café, dejando sitio para un folio en blanco.
-¡Me voy a inmolar!-grito estresado.
Un silencio sepulcral inundo la cafetería.
¡Ostia, lo he dicho en voz alta! pensó.
El camarero pálido, gritó:
-¡Todos fuera ya!-y salio despavorido.
Una señora vestida de azul tropezó y calló. El señor de mi lado, desapareció. Todo se convirtió en un cementerio de tazas y vasos.
Y yo en este momento de psicosis, me sentí importante, por una vez en mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario