domingo, 17 de enero de 2010

Nerviosismo

Además me voy a chivar a mis padres.

Tengo que empezar el micro-relato, con esta mierda de frase.

¡Joder! Creo que hacen trampas.

Aparto el café, dejando sitio para un folio en blanco.

-¡Me voy a inmolar!-grito estresado.

Un silencio sepulcral inundo la cafetería.

¡Ostia, lo he dicho en voz alta! pensó.

El camarero pálido, gritó:

-¡Todos fuera ya!-y salio despavorido.

Una señora vestida de azul tropezó y calló. El señor de mi lado, desapareció. Todo se convirtió en un cementerio de tazas y vasos.

Y yo en este momento de psicosis, me sentí importante, por una vez en mi vida.

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